Tasa fija o UVA: cómo se decide
No hay una respuesta única: depende de cuánto esperás que suba la inflación. Te mostramos cómo hacer la cuenta.
Cuál tasa es más baja no es la pregunta
Elegir entre tasa fija y UVA no se resuelve mirando cuál de las dos tasas es más baja, porque las dos tasas no miden lo mismo. La fija es un número cerrado: la conocés hoy, no se mueve, y con ella podés calcular ya mismo el total exacto en pesos que vas a pagar durante todo el crédito. La UVA no es un número cerrado. Es una tasa real —ya viene sin la inflación adentro, a diferencia de la fija, que sí la incorpora— aplicada sobre un capital medido en UVAs, y cuánto termina costando en pesos depende de una variable que todavía no pasó: la inflación de acá en adelante, que nadie conoce con certeza hoy.
Por eso comparar las dos ofertas como si fueran dos números del mismo tipo es un error de planteo, no de cuenta. La pregunta que ordena la decisión no es "¿cuál tasa es más baja?" sino "¿a partir de qué inflación se invierte la ventaja entre las dos?". Esa segunda pregunta sí tiene una respuesta concreta: un punto exacto de inflación mensual —el break-even— a partir del cual gana una opción y no la otra. De calcularlo con tus números se encarga la calculadora; esta nota es sobre qué representa ese punto y cómo pensás tu propia apuesta frente a él.
Por qué existe un punto exacto de quiebre
Pensá qué significa, mes a mes, pagar una cuota en UVAs en vez de en pesos. La cantidad de UVAs de tu cuota no cambia nunca durante todo el crédito; lo que cambia es cuántos pesos hacen falta para comprar esa cantidad, y eso sube al mismo ritmo que la inflación efectivamente ocurrida. Cuanta más inflación haya en el camino, más pesos vas a necesitar para pagar exactamente la misma cuota en UVAs —mientras que la cuota fija, al ser un número ya cerrado en pesos desde el primer día, no se entera de lo que pasa con los precios.
Ahí está el mecanismo: el total en pesos de la fija no depende de nada externo; el total en pesos de la UVA crece con la inflación que efectivamente pase. Una curva sube y la otra se queda quieta, así que en algún punto se cruzan. Por debajo de la inflación de ese cruce, la UVA terminó pagando menos pesos que la fija; por encima, pagó más. Ese cruce es el break-even.
Para ver el mecanismo en limpio —no para calcular nada real, eso lo hace la calculadora con el capital, el plazo y las dos tasas de tu caso— imaginá un crédito de juguete de apenas tres cuotas. La opción fija cobra $100 los tres meses, siempre: total $300, pase lo que pase con los precios. La opción UVA arranca más abajo, en $90 el primer mes, porque su tasa no lleva la inflación adentro. Si asumís una inflación mensual constante del 3%, las tres cuotas en pesos quedan en $90, $92,70 y $95,48: total $278, por debajo de los $300 de la fija. Si en cambio asumís 12% mensual, las cuotas quedan en $90, $100,80 y $112,90: total $303,70, ya por encima de los $300.
Aviso Este es un modelo de tres cuotas para mostrar el mecanismo, no un crédito real: uno real tiene 120 cuotas o más, y el break-even sale de resolver esa cuenta completa, no de tres números redondos como estos.
En algún punto entre el 3% y el 12% mensual, el total de la UVA cruza exactamente al total de la fija. Ese punto no se adivina a ojo ni se puede memorizar como un número general: depende del plazo y de las dos tasas concretas de cada oferta —no del monto: si escalás el crédito, escalás los dos totales por igual y el cruce queda exactamente en el mismo lugar—, y sale de sumar más de cien cuotas, no de una fórmula de tres pasos. Por eso el break-even lo calcula la herramienta con tus números, no esta nota con un ejemplo de juguete.
Cuál es tu propia apuesta
Con el mecanismo claro, la pregunta que te toca a vos no es "¿cuál va a ser la inflación?" —eso no lo sabe nadie con certeza, ni siquiera el REM, que es apenas la mediana de lo que espera un grupo de consultoras y bancos, no una garantía—. La pregunta es más chica y manejable: "¿yo creo que la inflación va a estar, en promedio y durante todo el crédito, por encima o por debajo de ese punto de equilibrio?".
Un matiz importa acá: el break-even que calcula la herramienta asume una inflación mensual constante durante todo el crédito, no una que varía mes a mes. Si tu expectativa es más o menos pareja, comparar ese promedio contra el break-even alcanza. Pero si esperás una trayectoria irregular —un pico al principio y calma después, o al revés— el promedio ya no es suficiente: una suba temprana pesa más que la misma suba al final, porque se arrastra compuesta en más cuotas restantes, así que dos trayectorias con la misma inflación acumulada pueden dejarte del lado ganador o del perdedor según cuándo, no sólo cuánto. En ese caso la comparación correcta no es a mano, con un promedio: es cargar la trayectoria mes a mes en la calculadora.
Ahí entra tu propio juicio: cuánto esperás que se mueva la inflación durante los años que dura el crédito, comparado con ese único número que la calculadora te da para tu caso puntual. No hay un punto de referencia genérico que sirva para todos los créditos: otro plazo, u otro par de tasas, mueve el break-even a otro lugar (el monto del crédito, no —ver arriba). Por eso conviene recalcularlo cada vez que cambia el plazo o alguna de las dos tasas, en vez de guardarte un número de la última vez que lo miraste.
No hay una única respuesta correcta
Comparar tasa fija y UVA es, en el fondo, una apuesta sobre el futuro de la inflación, no una cuenta con una sola respuesta correcta. La fija te da certeza sobre el número final a cambio de pagar, desde el día uno, la inflación que el banco espera que haya. La UVA te da una tasa más baja hoy a cambio de que el resultado final dependa de una inflación que todavía no pasó. Ninguna de las dos es la opción "inteligente" por sí sola: son dos formas de manejar la misma incertidumbre, y cuál te conviene depende de qué tan por encima o por debajo del break-even creas, de verdad, que va a estar la inflación durante todo el crédito.
- UVA
- Es una unidad de cuenta que se actualiza todos los días según la inflación (CER), usada para expresar préstamos, cuotas y depósitos en un valor que no pierde poder adquisitivo con el tiempo.
- REM
- Es la encuesta mensual del Banco Central a consultoras y bancos sobre cuánto esperan que suban los precios, el dólar y otras variables en los próximos meses: la mejor estimación pública de la inflación futura.
- tasa real
- Es lo que rinde o cuesta una tasa de interés después de descontarle la inflación del mismo período: mide poder de compra ganado o perdido, no sólo pesos nominales.