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TNA, TEA y TEM: cuál mirar

TNA, TEA y TEM parecen la misma tasa dicha de tres formas. No lo son: te explicamos cuál usar para comparar de verdad.

Tasas y financiamiento

La respuesta corta

Mirá la TEA. Es la única de las tres que ya tiene adentro el efecto de que los intereses generan más intereses, así que es la que podés poner una al lado de la otra sin hacer ninguna cuenta extra. La TNA y la TEM no están mal —son la forma en que el banco arma la oferta y la forma en que después leés la cuota mes a mes— pero ninguna de las dos sirve para comparar dos financiamientos entre sí sin traducirlas antes.

Con una aclaración importante, porque acá se equivoca mucha gente: la TEA compara intereses, no el costo total. Un préstamo también te cobra seguros, gastos de otorgamiento y el IVA sobre esos gastos, y nada de eso entra en la TEA. Para eso está el CFT. Si lo que estás mirando es un préstamo, la TEA es el primer filtro y el CFT es el que decide.

El problema no es que estas tres tasas midan cosas distintas: es que suenan parecido, se escriben parecido y en un mostrador se usan indistintamente. Saber de dónde sale cada una es lo que te permite mirar un cartel o un contrato y entender qué te están diciendo en realidad, no sólo repetir la sigla correcta.

De dónde sale cada tasa

La TNA es una convención de anuncio: toma la tasa de un período —casi siempre un mes— y la multiplica por la cantidad de períodos que hay en un año, sin capitalizar nada en el camino. Si un banco dice "TNA 60%", en los hechos te está diciendo "la tasa mensual es 5%, y 5 por 12 son 60". Es una multiplicación, no una composición de intereses, y por eso siempre da un número más chico que el costo real.

La TEM es la tasa real de un mes: cuánto crece la deuda o el ahorro en esos 30 días si los intereses ya capitalizan. Es la que conviene mirar para leer una cuota o un resumen de tarjeta mes a mes, porque describe directamente lo que pasa en ese período sin proyectar todavía a un año entero.

La TEA junta las dos cosas: toma la tasa efectiva de cada período y la compone tantas veces como capitalizaciones tenga el año. Ahí aparece el dato que hace falta para que todo cierre: la capitalización, la frecuencia con la que los intereses generados se suman al capital y empiezan a generar intereses ellos mismos. Sin saber si esa TNA capitaliza mensual, trimestral o semestralmente, el número solo no alcanza —la misma TNA da una TEA distinta según qué capitalización tenga atrás.

Cómo pasar de una tasa a otra sin errar

La cuenta no es magia, es componer intereses. Tomá una TNA del 60% con capitalización mensual, parecida a la que suelen anunciar los bancos para un préstamo personal. El primer paso es bajarla a tasa mensual: 60% dividido 12 son 5% por mes —esa ya es la TEM.

El segundo paso es componer esa tasa doce veces, una por cada mes del año: (1 + 0,05)¹² − 1. Ese cálculo da 0,7959, es decir, una TEA del 79,59%. No 60%: casi veinte puntos más, porque a partir del segundo mes los intereses del mes anterior también generan intereses.

Las tres fórmulas juntas
  • TEA = (1 + TNA/m)^m − 1
  • TNA = m · ((1 + TEA)^(1/m) − 1)
  • TEA = (1 + TEM)^12 − 1, y a la inversa, TEM = (1 + TEA)^(1/12) − 1

Donde m es la cantidad de capitalizaciones por año: 12 si es mensual, 4 si es trimestral, 365 si es diaria.

Con estos tres pasos podés reconstruir cualquiera de las tres tasas a partir de cualquiera de las otras dos, siempre que sepas la capitalización de la TNA. Si preferís no hacer la cuenta a mano, el conversor de tasas hace exactamente esto: cargás una tasa —de cualquiera de los tres tipos— y te devuelve las otras dos.

Qué mirar cuando te ofrecen una tasa

Antes de comparar dos ofertas, fijate primero qué tasa te están dando. Si es una TNA, preguntá la capitalización —sin eso no podés convertirla a nada—; si ya es una TEA, podés compararla directo contra otra TEA sin traducir nada. Cuidado con el atajo más común: enfrentar la TNA de una oferta contra la TEA de otra. Son números de distinta naturaleza, y esa comparación siempre favorece —erróneamente— a la que muestra la TNA, porque es la que se ve más baja.

Y si se trata de un préstamo, hay un paso más. Dos préstamos con la misma TEA pueden costar bien distinto según los gastos que traigan colgados: un seguro de vida sobre el saldo, un gasto de otorgamiento, la comisión de administración mensual. Todo eso lo junta el CFT —casi siempre publicado como CFTEA—, que por eso siempre da más alto que la TEA. Comparar por TEA dos préstamos con estructuras de gastos distintas es exactamente el error que el CFT existe para evitar.

Los bancos casi siempre ponen la TNA en el cartel grande, no porque estén escondiendo nada, sino porque es la costumbre del sector y, de paso, es el número más chico de los dos. Nada te impide pedirla en TEA antes de firmar, y es la que de verdad te dice cuánto vas a pagar o cobrar en un año.

Glosario
TNA
Multiplica la tasa de un período —casi siempre un mes— por la cantidad de períodos del año, sin capitalizar los intereses. Es la que anuncian los bancos, pero no es comparable directamente: para eso mirá la TEA.
TEA
Es la tasa que capitaliza los intereses período a período y devuelve el interés real de un año completo. A diferencia de la TNA, dos TEA sí se pueden comparar entre sí — pero comparan sólo el interés: si el préstamo tiene gastos o seguros, el número que manda es el CFT.
TEM
Es la tasa efectiva de un mes: cuánto crece un capital en 30 días si los intereses capitalizan. Se usa para leer cuotas mes a mes y se anualiza a TEA elevándola a la doceava potencia.
capitalización
Es la frecuencia con la que los intereses generados se suman al capital y empiezan a generar intereses ellos mismos: mensual, trimestral, semestral o anual. La misma TNA da una TEA distinta según cuál se use.
CFT
Es el costo total de un crédito expresado como tasa anual, sumando intereses más todos los gastos —seguros, gastos administrativos, IVA sobre esos gastos—. Es la cifra que de verdad compara dos préstamos, más que la tasa de interés sola.

Esto es material educativo, no asesoramiento financiero.